Edwin R. Quiles Rodríguez
20 de octubre de 2001

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico por este honor que me han conferido. Me siento privilegiado de formar parte de este grupo de arquitectos que alguna vez estuvieron aquí como yo frente a ustedes para aceptar este premio. Lo recibo con gran alegría y asumo ante ustedes la inmensa responsabilidad que esto conlleva. Cuando uno ama lo que hace es afortunado. Cuando eso que se hace con pasión te permite servir a otros eres un ser privilegiado. A mí la arquitectura me ha permitido ambas emociones.

Hace unos días el arquitecto Elio Martínez Joffre me invitó a visitar un barrio en los cerros de Naranjito. Además de mirar queríamos oir, que los residentes nos “contaran” su barrio: cómo lo viven y cómo lo han formado. Con fotos aéreas, libretas y lápices de colores en los bolsillos, los caminamos en toda su extensión buscando pistas, datos y marcas que nos ayudaran a conocerlo, a formar una imagen del lugar, o como diría Christian Norberg Schulz, descubrir el “genius loci”, el espíritu o duende del sitio.